Martes, 30 de septiembre de 2008

El etanol, nombre científico de este psicoactivo, es el principio activo de múltiples bebidas embriagantes como los vinos de uva, el pulque de maguey, el tequila de agave, el ron de caña, la ginebra de enebro, la cerveza de cebada, el sake de arroz, el pozol de maíz y un larguísimo etcétera.

Prácticamente cada cultura ha contribuido a enriquecer el catálogo mundial de sustancias alcohólicas generando alguna variedad distintiva. Las condiciones necesarias para hacerlo han acompañado al hombre en todo tiempo y lugar: frutas, vegetales o granos, agua y las famosas levaduras que son bacterias parasitarias de alimentos en proceso de descomposición. De hecho la naturaleza nos ha brindado tantas facilidades, que hasta los animales suelen ingerir y experimentar los efectos de esta disponible, venerada, socorrida y actualmente legalísima droga. Después de consumir frutas fermentadas, los camellos tropiezan uno contra otro, los pájaros se estrellan con las ventanas y las abejas revolotean en forma errática...

Por su parte, la explotación del arbusto solanáceo de origen americano conocido como Nicotinia tabacum ha dado lugar a una de las industrias más rentables y duraderas. Las primeras fortunas estadounidenses fueron labradas con tabaco de Virginia y hoy en día las empresas tabacaleras transnacionales se cuentan entre las más poderosas del planeta. Al igual que la costumbre de ingerir bebidas alcohólicas, el hábito de fumar tabaco está muy extendido. Parece ser que las constantes campañas para eliminar su uso no han hecho mella en los millones de consumidores que las buscan con avidez.

Tanto el alcohol como el tabaco provocan dependencia física y psicológica, y comparadas con la gran mayoría de las drogas ilegales, sus efectos secundarios sobre el organismo humano son los más evidentes y desastrosos.


Tags: Psicoactivos, alcohol, tabaco, adicción

Publicado por Elessar20 @ 22:38
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios